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Personas y “personos”

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Llevo tiempo barruntando estas letras que aquí dejo, y es que el tema es peliagudo y de órdago. Resulta que está de moda, lo ha puesto de moda algún necio mequetrefe desde las alturas, desde hace tiempo que el habla, la lengua, debe ser igualitaria y no excluyente de género alguno. Vamos, que tenemos que ir por la vida hablando de miembros y miembras, de alumnos y alumnas, de trabajadores y trabajadoras y, por supuesto, de personas y personos.

Más allá de que la RAE deja bien claro que en los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no sólo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos…, y un poco después alega que a pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos… Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva…, y acaba con …por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática, más allá, como digo, de que la gramática española ya prevé esta situación, imagino lo que dirían los más geniales literatos de la historia si, para evitar la discriminación de género en la lengua, tuvieran que modificar sus textos.

Así, nuestro querido Miguel Hernández debería escribir de nuevo su genial “Aceituneros”, que pasaría de tener esta pinta:

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?

a esta otra:

Andaluces y andaluzas de Jaén,
aceituneros y aceituneras altivos y altivas,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos? (y ganas me dan de acabar con “las olivas?”).

Y el gigante Luis Cernuda debería cambiar algunas de sus estrofas, y donde dijo

Triste sino nacer
con algún don ilustre
aquí, donde los hombres
en su miseria sólo saben
el insulto, la mofa, el recelo profundo
ante aquel que ilumina las palabras opacas
por el oculto fuego originario.

Debería, seguro, haber dicho

Triste sino nacer
con algún don ilustre
aquí, donde los hombres y las mujeres
en su miseria sólo saben
el insulto, la mofa, el recelo profundo
ante aquel que ilumina las palabras opacas
por el oculto fuego originario.

Y claro, Lope no se escapa… donde dijo

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Debería decir

¿A quién no dará cuidado,
si es español o española verdadero o verdadera,
ver los hombres y las mujeres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Y así, en una larga cadena de lo que, según parece, es la más desafortunada literatura de la historia, por machista, antisocial, retrógrada y desgraciada en general… Y no sólo hablo de poesía, que nuestra prosa, tan vasta, rica y de calidad, también se ve tristemente perjudicada por tan horrendo agravio… Lo que hay que oír…

Y digo yo, ¿de verdad no hay otro campo de batalla en el que librar absurdas guerras, sin sentido y desproporcionadas, que el de nuestra lengua, que es sin duda lo más grande que España tiene, por historia y belleza literaria? ¿Es que acaso no sabemos mantener ni lo que funciona? Mucho hay por hacer, mucho trabajo, mucho esfuerzo que dedicar en asuntos de igualdad de género, no me cabe duda. Pero en esta batalla, amigos míos, en la batalla de la lengua, estoy de la otra parte… De parte de Cervantes, de Lope, de Góngora, de Quevedo, de Dámaso Alonso, de Miguel Hernández, de García Lorca, de Borges, Cortázar, Neruda, Emilia Pardo Bazán… Estoy de parte de la Literatura, le pese a quien le pese.

Valga pues esta exageración que aquí expongo para dar a entender mi postura, si es que a alguien le importa. Más nos valdría a todos (sí, a todos, no a todos y a todas) escoger mejores campos de batalla…

Written by juanjo escribano

mayo 9th, 2011 at 4:18 pm

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Con la iglesia hemos topado, amigo Saharaui

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Con la iglesia hemos topado, dice el refranero popular, aprovechando mal unas líneas de nuestro querido Quijote. Y no es que éstas, las mías, versen sobre tan popular hazaña literaria, ni mucho menos, es más bien que me vienen como anillo al dedo para romper la blancura de esta hoja virgen y, de paso, aplicarla con toda la delicadeza de la que soy capaz al asunto Saharaui, ni más ni menos. Si en habla popular, nuestro Sancho se topaba con la iglesia, en el asunto del desierto los saharauis se han topado con Marruecos. Pero claro, lo de allí abajo no es un cuento y la sangre, de unos y de otros, se derrama en serio, de verdad verdadera.

No os puedo mentir. No soy experto en la materia y no sé, ni me corresponde a mí determinarlo, cuál de los dos bandos, el marroquí o el saharaui, tiene razón, y si unos deberían ser independientes, o formar parte de la monarquía de los otros. Porque aquí, como en todas partes, la historia cambia por completo dependiendo de quién la cuente.

Sea como fuere, y según parece, en mitad del calor del desierto, los amigos de Marruecos están repartiendo de lo lindo, y se están despachando como gustan con los colegas saharauis. Eso parece evidente, que podemos ser tontos, pero aún sabemos comprender según qué cosas. Lo que es de alucine, oiga, es el pasotismo de occidente. El miedo atroz que Europa en primera instancia, y el resto de países detrás, tiene al gobierno marroquí. Nos deben tener bien cogidos por la solapa, y esto lo deduzco de lo que se les ha permitido hasta la fecha, y lo que te rondaré morena.

Qué curiosa es la política, y de qué formas tan distintas se puede defender un país. No es el de Marruecos un gran ejército, y aún así no le tose ni los de los Estados Juntitos. Que puede parecer que no viene a cuento, pero cuando el río suena, agua lleva. Desde aquellos incidentes del islote de marras, de cuyo nombre no quiero acordarme, hasta la actualidad, no han pasado ni diez años, durante los que el gobierno marroquí ha puesto en jaque a Europa, a sus instituciones, y por supuesto a España, año sí, año también. Y ahí están, como Pedro por su casa. Otros por menos se han llevado la del pulpo.

En fin, que no tengo ni idea, de verdad, de si los amigos del Sáhara merecen ser independientes o no, y no voy a entrar aquí en aquello de que la tierra no es de nadie, sino del viento. Lo que si merecen, seguro, es un poquito más de atención. Antes de que los masacren del todo, y por lo que pueda pasar, digo.

Written by juanjo escribano

noviembre 10th, 2010 at 7:34 pm

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Eso de escribir…

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Cuenta estos días, más concretamente en las dos últimas entregas de su espacio “patente de corso”, en el dominical del ABC, don Arturo Pérez-Reverte, trucos y consejos para todos aquellos que quieren, queremos, lanzarnos al mundo de las letras, o como mi buen amigo Sergio dice, los que queremos vivir del cuento. Son dos entregas de alto interés tanto para el que añora ganarse la vida dándole a santa tecla, ya os anticipo que de esto vive muy poquita gente, como para cualquier lector ajeno a las ensoñaciones del que duerme cada noche en compañía de sus personajes, esos a los que da vida con cada línea que inventa.

Sea como fuere, el maestro, un tipo que se sienta sobre la T no es moco de pavo ni merece menor distinción, acierta de pleno al exponer las cosas claras, para lo bueno y para lo malo. En esto de la literatura no siempre gana el mejor, ni el que más lo ha intentado. A veces ocurre, por qué no, que un esforzado escritor, tras varios años de entrega ciega y dedicación enfermiza, llega a ese punto, éxtasis literario, en el que sus textos se reconocen, su nombre suena en los círculos del mundillo, y hasta es reconocido por algún no menos enfermizo lector que es capaz de identificarlo a pesar de la pose, con gesto forzado, que figura en la solapa de sus obras. Pero lo más normal, cuestión de cifras, es que la mayoría no pase de vender cuarenta o cincuenta ejemplares, llegar a cien es motivo de brindis, y poco más. Y eso con suerte, pues con los tiempos que corren, y con la que está cayendo, que una editorial apueste por un autor desconocido es ya en sí mismo, gran premio para el autor.

Yo fui de los que tuvo esa suerte. La editorial Antígona apostó por mí, y se decidió a editar mi primera obra, a la que puse de nombre Días. Desde que se editó la obra he continuado escribiendo, unas cosas mejores, y otras peores. Algunas, con un poco de suerte, verán la luz a través de la editorial, y otras se quedarán en algún oscuro rincón del disco de mi ordenador, en forma de ceros y unos, tal vez esperando momentos mejores, o simplemente guardando polvo virtual hasta el fin de los días. Poco puedo aconsejar yo, que en esto soy primerizo, pero sí puedo secundar los artículos de Pérez-Reverte, cuando dice que lo mejor que puedes hacer, querido amigo, si pretendes seguir dándole a la tecla para ser leído, es leer y escribir. Leer y escribir. Leer. Escribir.

Lee. Porque es la base, lo más importante. Pero lee como profesional de esto. ¿Qué dijeron los clásicos? ¿Cómo lo dijeron? Lee autores españoles, como Baroja, Galdós o Cela, porque manejaban el idioma como nadie. Y lee autores extranjeros, para saber que no son necesarios cientos de páginas para contar una buena historia. Dejarse llevar por El extranjero, de Camús, no más de cien páginas, o por El viejo y el mar de Hemingway. Y lee también a los actuales. A esos no los olvides.

Y después, escribe. Escribe lo que te apetezca, sin pensar en el número de páginas. Encuentra tu sitio, tu forma, y ten paciencia. Supongo que tu caso es distinto del mío, y por eso te cuento mi forma de verlo. Yo creo que no acabaré jamás de aprender a escribir. No esperes contar nada nuevo, yo también soy de los que piensa que está todo escrito, así que no desesperes porque la temática no sea novedosa. Al fin y al cabo hay más de dos mil años de literatura escrita, así que no esperes ser tú el genio. Ojalá lo seas, pero no desesperes. Así lo veo yo. Borges era un genio. Yo no. Pero estoy trabajando en ello.

No me enrollo más, que ya tendremos tiempo de seguir hablando de este tema, si es que te interesa. Te remito a los textos de Reverte, que te comenté al principio (y que reseño un poco más abajo). Cuando acabes con ellos, ve a leer, y después a escribir. Espero leerte pronto.

Enlaces relacionados:
Carta a un joven escritor (I) , de Arturo Pérez-Reverte
Carta a un joven escritor (II) , de Arturo Pérez-Reverte

Written by juanjo escribano

agosto 4th, 2010 at 9:18 am

Se busca héroe

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Se busca héroe. Urgente. Buena presencia. Incorporación inmediata.

Estoy pensando en publicar el anuncio en las secciones de clasificados de todos los periódicos del país. Y si me apuran, incluso en alguna cabecera extranjera. Imaginen ustedes : “Hero needed…” en el Herald Tribune, o en el Washington Post. Saldrá por un ojo de la cara, pero seguro que merece la pena.

Y es que, en los tiempos que corren, y con la que nos está cayendo encima, el pueblo necesita héroes en los que fijarse, héroes motivadores, héroes de esos de capa y espada. A pesar de los colores estridentes y las mallas ajustadas. No todo es perfecto.

Sea como sea, es un hecho histórico. ¿Qué sociedad que se precie no tiene un héroe, vivo o muerto, moribundo incluso, en el que depositar sus esperanzas? Y cuando las cosas van mal, porque no me irán a decir que las cosas no van mal, es cuando más necesidad de héroes se tiene. Pues bien, justo ahora que nos va de culo y contra el viento (van a perdonarme la expresión, pero es el ímpetu del momento), nos quedamos sin personajes a los que seguir.

Lo de ayer ha sido un mazazo. Lo teníamos todo: once héroes en los que depositar todas las ilusiones, once aguerridos muchachos, jóvenes fornidos y sanos, patriotas como el que más, honrados trabajadores, sufridores como nosotros de la ya nombrable crisis, once esperanzas en calzón azul y camiseta roja. Y van los tipos estos y pierden el partido. Y claro, cuando lo único que tienes es el héroe (los héroes), y te falla el andoba, ya sólo queda vagar sin rumbo por las calles, apesadumbrado, triste y ojeroso, lamentando tu existencia, la de tu vecino (su equipo sí ha ganado) y la del suizo que metió el dichoso gol.

Así que, en vista de que la última esperanza de la nación, el último resquicio de luz que quedaba, ha fracasado en su papel de héroe, he decido tomar el toro por los cuernos, y buscar otro héroe, o héroes, que nos devuelvan la esperanza. Imagino qué hubiera pasado si “la roja” hubiera goleado a los suizos de marras. Me hubiera ahorrado un dineral en anuncios, pero seguro que hubiera merecido la pena. O no.

Written by juanjo escribano

junio 17th, 2010 at 6:40 am

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