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		<title>Quijotín: un caballero de ayer, hoy</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Apr 2013 17:45:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
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		<description><![CDATA[TweetCon este relato participé en el certamen literario organizado por el Círculo de Bellas Artes, Alfaguara y El País. El premio fue para Juan Pablo Almagro Lominchar por su relato El Maniquí. ¡Enhorabuena, Juan Pablo! El texto debía empezar con la famosa primera frase del Quijote, y la extensión era limitada. Aquí os dejo mi [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton524" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F04%2F25%2Fquijotin-un-caballero-de-ayer-hoy%2F&amp;text=Quijot%C3%ADn%3A%20un%20caballero%20de%20ayer%2C%20hoy&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F04%2F25%2Fquijotin-un-caballero-de-ayer-hoy%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Con este relato participé en el certamen literario organizado por el Círculo de Bellas Artes, Alfaguara y El País. El premio fue para <a title="Premio relato breve CBA" href="http://www.circulobellasartes.com/prensa_notas.php?page=&amp;id=466" target="_blank">Juan Pablo Almagro Lominchar por su relato <em>El Maniquí</em></a>. ¡Enhorabuena, Juan Pablo!</p>
<p>El texto debía empezar con la famosa primera frase del Quijote, y la extensión era limitada. Aquí os dejo mi relato, que también podéis bajar en PDF desde <a href="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2013/04/Quijotín_JuanjoEscribano.pdf" target="_blank">aquí</a>. Espero que os guste.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>Quijotín: un caballero de ayer, hoy</strong></p>
<p>En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Quijotín le llamaban, por parecerse en exceso a nuestro cervantino eterno, don Alonso Quijano, tanto en apariencia, enjuto, alto, de aquilina nariz y alargados bigotes, como en personalidad, o más bien enfermedad, que de las mismas locuras traía el hombre la cabeza llena, y por descontado vacía la tripa.</p>
<p>Un palo de fregona, adornado con cartones en forma de punta, le servía de mortífera arma; una diana de llamativos colores, a la que había adherido un viejo cinturón descolorido para ajustarla al brazo, hacía las veces de escudo, que así, pensaba, todos los golpes irían a caer al centro de la misma, por obtener el atacante la mayor puntuación, y salvarse él del daño, y con ello asegurar la vida. Por montura gobernaba una vieja bicicleta de piñón fijo, que de este modo, decía, no paraba nunca de mover las piernas, y con ellas el corazón, que era la base de todo bien. Dos perros le seguían a todas partes, mestizos, delgados y fieles como sólo ellos saben serlo, a los que llamaba Sancho y Panza, que así los chuchos servían también de escuderos, que nadie más quería compartir con él las aventuras en que se metía.</p>
<p>De esta guisa caminaba cada día por las calles de la ciudad, sin vergüenza alguna, y sin importarle en absoluto lo que de él pudieran decir o no las lenguas viperinas. Bastante tenía él, decía, con vigilar por el buen vivir de las gentes, como para andar perdiendo el tiempo en dimes y diretes que no llevaban a ninguna parte. Viajaba siempre a base de pedal, que en el autobús no le permitían la entrada con toda la parafernalia caballeresca, y el metro le pareció siempre obra diabólica, un gusano de hierro contra el que, algún día, se decidiría a luchar. Sólo necesitaba encontrar el momento adecuado y la causa necesaria, que aún ésta no había aparecido.</p>
<p>No había Dulcinea en su vida, y en esto difería de nuestro principal cervantino, pues, decía, las mujeres eran todas Dulcineas, y no sabría cuál elegir sin herir a las demás, que todas eran dignas de ser la mujer de sus sueños. Además, concluía siempre que le preguntaban, el buen caballero, al contrario de lo que se pensaba por ahí, se debía entregar por completo a la lucha contra el mal, y no podía perder tiempo en semejantes pensamientos, que sólo debilitarían su posición. ¿Acaso los malos hombres se enamoran? Pues los caballeros tampoco deben, que sabiendo el enemigo el nombre de su debilidad, pudiera éste chantajearlo y ponerlo en un brete, del que seguramente no acertara a salir con dignidad.</p>
<p>Quijotín alternaba sus noches entre pensiones baratas y viejas casas abandonadas, que vivienda propia no tenía por no poder pagarla. Si la tuvo o no nadie lo sabe, aunque se rumoreaba que sí la había gozado, pero la locura le llevó a perderlo todo: esposa, hogar e hijos. Otros rumores aseguraban lo contrario, que jamás había vivido en un sitio fijo, y que desde pequeño ya se creía caballero. Al fin, nadie sabía con certeza qué había sido de la infancia y juventud de nuestro personaje, pero toda la ciudad conocía su madurez. Por el día recorría las calles a lomos de su bicicleta, buscando entuertos que resolver, y malas gentes que detener. Las más de las veces, su labor no pasaba de detener el tráfico de una calle para que una anciana pudiera cruzar de punta a punta sin miedo a ser atropellada, o ayudar a subir las bolsas de la compra a algún anciano que viviera en un cuarto sin ascensor, cosa muy común por los barrios por los que se movía Quijotín. Con eso se sacaba, si había suerte, lo justo para pagar la pensión de la noche, una donde podía descansar y dar de beber a su montura, que con tanto trajín acababa los días destrozada, o eso imaginaba él en su cabeza. A Sancho y Panza les daba de comer lo poco que encontrara por las calles, o lo que alguna alma caritativa le prestara. Su sustento también dependía por entero de lo que le regalaran sus vecinos, que al fin y al cabo era de todos conocido.</p>
<p>Algunos días, cuando la inspiración le llegaba, se sentaba en un banco de una plaza, casi siempre la misma, apoyaba a su lado el palo de fregona, pero no demasiado lejos, que no se sabía cuándo podía el mal tratar de alcanzarle, y, empleando su escudo como mesa de apoyo, escribía unos versos sobre las arrugadas hojas de un viejo cuaderno sucio, al que le faltaban más de la mitad de las páginas. Después, se subía sobre el banco, para que todo el mundo pudiera verle sin esfuerzo, y declamaba los versos que acababa de escribir, dedicándolos a quien los mereciera cada día, que solía ser el primero que se parara a escucharle.</p>
<p>No era mal poeta Quijotín, más bien al contrario, y los versos solían ser de calidad envidiable y en ocasiones brillantes, tanto que en más de una ocasión despertaron los sentimientos de los oyentes, y hasta provocaron algunas lágrimas de emoción. Muchos de esos poemas se debieron perder, pues tenía por costumbre, después de leerlos, arrancar la hoja del cuaderno y hacerla mil pedazos que lanzaba al aire para que se juntaran con las palabras que acababa de decir. La poesía, decía, debía volar libre y no verse encerrada en una cárcel de papel. A pesar de todo, en el viejo cuaderno había versos que, porque después de escritos nunca habían sido leídos y porque era necesario leerlos en alto una vez para dar les libertad plena, aún no los había podido romper.</p>
<p>Ocurrió entonces que alguien debió saber, porque lo viera en un descuido, o porque Quijotín no guardaba cuidado de estas cosas, que en esas páginas había versos de tal calidad como los que a menudo recitaba. Este alguien desconocido trató un día de robar el cuaderno de nuestro caballero, pero la suerte, buena o mala lo juzgará el lector, quiso que su dueño se percatase del robo en el preciso instante en que el ladrón estaba enfrascado en la faena. Quijotín se lanzó contra el malandrín, sujetando su lanza con una mano y el escudo en la otra, empleando las técnicas de caballería más clásicas. El ladrón, viendo lo que se le venía encima, y sin pensarlo dos veces, salió corriendo calle abajo con el cuaderno en la mano. El caballero, enfurecido ante tal vil acto, montó a lomos de su férreo corcel y galopó sobre pedaladas de ira por la misma ruta.</p>
<p>Pero galopar con el escudo en una mano, la lanza en la otra, y gobernar la carrera de tan briosa montura no es baladí, y Quijotín, más pendiente del ladrón que de sus propios movimientos, no pudo evitar que parte del palo de fregona se introdujera entre las ruedas de la bicicleta, haciendo saltar por los aires al caballero, con tan mala fortuna, ahora sí podemos decirlo, que fue a caer sobre las escaleras del metro. Rodó y rebotó Quijotín, y en más de un peldaño dejó partes de su piel, e incluso algún diente. El descenso fue brutal, tanto que acabó tendido, con la consciencia casi perdida, en el andén más profundo.</p>
<p>Levantose el caballero tan trastornado por el golpe que no sabía dónde se hallaba, ni cómo había llegado allí. Caminó tambaleándose unos metros, tratando de recuperar el ánimo, que parecía que le había abandonado por completo. Así andaba, o lo intentaba, nuestro loco caballero, cuando el silbato de un tren que se acercaba le sobresaltó sobremanera, con tan terrible suerte que el susto le hizo trastabillarse y caer de bruces encima de la vía, justo cuando el metálico gusano llegaba a la estación. Aún tiemblan mis dedos cuando escribo estas líneas, pues allí acabó Quijotín su vida, vencido por su máximo enemigo, en una lucha desigual, como suelen ser la mayoría.</p>
<p>Pasaron muchos años de aquello, y de él pocos recuerdan ya gran cosa, pero al llegar la primavera, como si de una fuerza mágica se tratara, toda la ciudad recuerda unos versos tan libres como lo fue él, capaces de mover las almas y arrancar algunas lágrimas.</p>
<p>Juanjo Escribano.</p>
<p>Abril de 2013</p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
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		<title>Un capricho o un amor</title>
		<link>http://juanjoescribano.es/2013/02/26/un-capricho-o-un-amor/</link>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 19:17:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetUn poema que he escrito en medio de este frío de febrero: Un capricho o un amor Un capricho o un amor, ¡qué sé yo! Si pudiera elegir, escogería un capricho: amor verdadero de corta duración, como el fast food o el tuit, que cuenta una vida en 140; gozo fugaz cargado de sabor. El [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton505" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F26%2Fun-capricho-o-un-amor%2F&amp;text=Un%20capricho%20o%20un%20amor&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F26%2Fun-capricho-o-un-amor%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Un poema que he escrito en medio de este frío de febrero: <strong>Un capricho o un amor</strong></p>
<blockquote><p>Un capricho o un amor,<br />
¡qué sé yo!<br />
Si pudiera elegir,<br />
escogería un capricho:<br />
amor verdadero de corta duración,<br />
como el <em>fast food</em> o el <em>tuit</em>,<br />
que cuenta una vida en 140;<br />
gozo fugaz<br />
cargado de sabor.</p>
<p>El amor es de valientes:<br />
escribir una novela<br />
sin pensar el final,<br />
sin saber siquiera si la vas a acabar;<br />
un desierto<br />
de oasis espaciados,<br />
dátil dulce de comer<br />
y agua sucia de beber<br />
para calmarte la sed.<br />
El siguiente oasis puede estar muy lejos…</p>
<p>Yo soy un cobarde:<br />
prefiero el viaje corto a ninguna parte;<br />
fruta verde que no madura;<br />
placer de hoy sin dolor mañana;<br />
errante antes que estrella,<br />
capricho antes que amor,<br />
la exaltación del yo.</p></blockquote>
<p>Juanjo Escribano, a (frío) 26 de febrero de 2013</p>
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		<title>(Mi) mundo de la cultura</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Feb 2013 21:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[TweetTanto he escuchado el mundo de la cultura últimamente, que la maldita expresión de marras me harta, me cansa, me fastidia&#8230; Me aburre. Si observáis con calma durante un instante el aire de nuestros cielos, veréis volar la dichosa locución de un lado a otro, como lanzada con ira, con rabia, con dolor hambriento, empujada [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton500" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F19%2Fmi-mundo-de-la-cultura%2F&amp;text=%28Mi%29%20mundo%20de%20la%20cultura&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F19%2Fmi-mundo-de-la-cultura%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Tanto he escuchado <em>el mundo de la cultura</em> últimamente, que la maldita expresión de marras me harta, me cansa, me fastidia&#8230; Me aburre. Si observáis con calma durante un instante el aire de nuestros cielos, veréis volar la dichosa locución de un lado a otro, como lanzada con ira, con rabia, con dolor hambriento, empujada por gentes que nunca tuvieron hambre, las cosas como son, y pocas veces sintieron el lacerante dolor de la carestía en sus estómagos vacíos. Unos se apoderan de ella, la devoran ansiosos hasta la saciedad, para acabar vomitándola en un mal discurso, como poseídos en una lujuriosa orgía de egos idolatrados en exceso. Otros la lanzan con la indignación del incapaz, del que se sabe falto de talento para hacer y sólo encuentra placer en destruir. Ni unos ni otros.</p>
<p>El mundo de la cultura que yo conozco, el que me rodea, no se pavonea ni saca pecho, más bien al contrario, trabaja, trabaja sin descanso, con la realidad acechante del eterno anonimato, con la orgullosa pasión del Arte en sus venas. Mi mundo de la cultura son los versos de Arantxa Oteo y su <a title="Mujer de colores" href="http://www.youtube.com/watch?v=7lD5tRx9mtg" target="_blank">Mujer de colores</a>, que te desgarran el alma cada vez; mi mundo de la cultura son los elaborados y elegantes textos de <a title="Daniel Dimeco" href="http://danieldimeco.com/" target="_blank">Daniel Dimeco</a>, novelista y dramaturgo, de personajes que parecen querer salirse de las páginas, porque la tinta no es suficiente para ellos; mi mundo de la cultura es la poesía culta y delicada de <a title="Carmen Garrido" href="http://ladamadeverde.blogspot.com.es/" target="_blank">Carmen Garrido</a>, de quien <a title="El Barquero" href="http://juanjoescribano.es/2013/02/05/el-barquero-carmen-garrido/" target="_blank">ya hablé aquí</a>; es el teatro de <a title="Concha López El Doble" href="http://www.edicionesantigona.com/index.php/es/colecciones/teatro/el-doble-o-el-aprendiz-de-fausto" target="_blank">Concha López</a>, y la poesía con que nos regala los ojos de vez en cuando; es la novela de <a title="Francisco Delgado" href="http://www.edicionesantigona.com/index.php/es/component/content/article/42-articulos-autores/152-francisco-delgado-montero" target="_blank">Francisco Delgado</a>, cuyos conocimientos no podría yo adquirir en cuatro vidas: cultura con barba, digo yo; mi mundo de la cultura son los versos de <a title="Esther Mateos" href="http://www.edicionesantigona.com/index.php/es/component/content/article/42-articulos-autores/161-esther-mateos-jimenez" target="_blank">Esther Mateos</a> (ya espero esa novela de la que hablamos); mi mundo de la cultura son los <a title="Sonia Delgado" href="http://botonesenloslabios.blogspot.com.es/" target="_blank">poemas de Sonia Delgado</a>, con ese olor intimista en una calurosa mañana cordobesa; son los lienzos de Charo Martínez, con esa paleta que sólo ella sabe alcanzar; son las representaciones y la voz de Cristina Castán; las zarzuelas de Bernardo Castán; las literatura joven de <a title="José Miguel Valverde" href="http://josemiguelvalverde.es/" target="_blank">José Miguel Valverde</a>; los relatos de <a title="Eigual" href="http://www.escriboaqui.es/" target="_blank">Eigual</a>; mi mundo de la cultura son las películas de <a title="Carles Torras" href="http://www.imdb.com/name/nm2089231/?ref_=fn_al_nm_1" target="_blank">Carles Torras</a>, que suple la falta de dinero con el talento que desborda; es la música de <a title="Aeroplástica" href="http://aeroplastica.com/" target="_blank">Aeroplástica</a>, que se está dejando el alma para sacar un nuevo disco; las canciones de <a title="Diga 33" href="http://www.clubdeloscerosalaizquierda.com/" target="_blank">Diga 33</a>, con su estilo “ochentero”, porque claro, son de los ochenta; son los versos de <a title="José Afonso Madeira" href="http://poesiaerestu.com/?p=833" target="_blank">José Afonso Madeira</a>, que nos dejó sin aliento hablando de su madre; los versos de <a title="Mahop Ma Mahop" href="http://www.edicionesantigona.com/index.php/es/component/content/article/42-articulos-autores/171-mahop-ma-mahop" target="_blank">Mahop Ma Mahop</a>, profundos y africanos, sublimes siempre; el violín clásico de Carlos (dentro de poco hace un año. Tu música será eterna). Mi mundo de la cultura es el sublime despertar de otros muchos que ahora olvido (me vais a disculpar), seguramente cegado por la rabia y emoción que teclean estas letras por mí en este momento. Porque me da rabia: rabia porque quisiera que el mundo entero conociera su arte, que es mucho. Y también me emociona: me emociona porque sus vidas son arte, y eso es algo muy grande.</p>
<p>Estos son sólo unos ejemplos del mundo de la cultura que yo conozco. Poetas, pintores, novelistas, cantantes, músicos, cineastas&#8230; Artistas todos. Talento que surge de su genialidad cultural, de su amor a las artes, sin cámaras ni micrófonos. Ése es, sin duda, el mundo de la cultura, mi mundo de la cultura. Así que</p>
<blockquote><p>&#8230;allá muevan feroz guerra<br />
ciegos reyes<br />
por un palmo más de tierra,<br />
que yo aquí tengo por mío<br />
cuanto abarca el mar bravío<br />
a quien nadie impuso leyes&#8230;</p></blockquote>
<p>Anda y que les ondulen con la permanén a todos esos otros, que se atraganten lanzándose frases de una punta a otra de la sala, la ciudad o el país. Yo seguiré con los míos; con mis novelas y el teatro; con el cine y la música; con la pintura y la poesía. Con mi mundo de la cultura.</p>
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		<title>El Barquero (Carmen Garrido)</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Feb 2013 17:11:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[TweetLo imagino cansado, algo mustio, harto ya de recorrer, una y otra vez, sin descanso, el mismo trayecto; siempre de una punta a otra de la laguna; siempre cobrando la misma moneda que no puede gastar; siempre llevando almas frías, gélidas y sin vida, de una orilla a otra. Él es Caronte, El Barquero. Es, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton494" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F05%2Fel-barquero-carmen-garrido%2F&amp;text=El%20Barquero%20%28Carmen%20Garrido%29&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F02%2F05%2Fel-barquero-carmen-garrido%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Lo imagino cansado, algo mustio, harto ya de recorrer, una y otra vez, sin descanso, el mismo trayecto; siempre de una punta a otra de la laguna; siempre cobrando la misma moneda que no puede gastar; siempre llevando almas frías, gélidas y sin vida, de una orilla a otra. Él es Caronte, El Barquero.</p>
<p>Es, sin duda, uno de los personajes más conocidos y enigmáticos de la mitología. Dante se lo encuentra en su descenso a los infiernos, mientras es guiado por Virgilio. Homero también lo menciona en su obra. Un viejo, normalmente malhumorado, encargado de hacer cruzar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia. Retratado siempre bajo ese manto de muerte, desesperación y oscuridad, muy pocas veces nos paramos a pensar qué puede sentir Caronte después de miles de años cruzando las mismas aguas, llevando almas y cuerpos muertos, putrefactos, degollados, mutilados, deformados&#8230; cadáveres, al fin y al cabo&#8230;</p>
<p>Puede que él también esté cansado. Tal vez Caronte lamente su destino, su especie de dudosa suerte. Así, cansado ya de transportar muertos, se lo imagina Carmen Garrido en su poema <em>El Barquero</em>. Carmen nos deslumbra, una vez más, con su poesía culta, repleta de referencias históricas y mitológicas que elevan los versos, y al lector, varios palmos por encima del suelo.</p>
<p>Un poema repleto de descripciones duras, vívidas. Así, nada más empezar, Carmen nos despierta con un géiser sangriento y brutal, chorro inquieto (color rojo Valentino) de sus femorales. Toda una declaración de intenciones: amigos, el viaje con Caronte es así, duro, frío, mortal. El poema sigue con una enumeración brillante, descriptiva, profusa en detalles cultos, de una serie de personajes a los que El Barquero ha llevado a través de la laguna. Son personajes del pasado y del presente, que cubren todo el espectro de la Historia; son Miguel Servet y Juana de Arco, Abraham y Cleopatra, Luther King y Kurt Cobain&#8230; Todos han viajado en esa barca que nos iguala sin excepción. Porque detrás de esta brillante lista de invitados está la idea eterna de la muerte igualadora. No importa, amigo, quién seas, qué aire respires o cuántas monedas tengas: una es suficiente. Al final, todos tendremos que confiar nuestro último viaje a un Caronte que, tal vez, ya no desea más.</p>
<p>&#8220;Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas y sigo deseando más&#8221;, es la voz de Caronte a lo largo de la Historia (y del poema). Versos que se repiten varias veces, a modo de estribillo, presentándonos el lado más siniestro y oscuro de El Barquero. Sin duda, Carmen nos estremece describiendo de esa manera tan directa y acertada, con las palabras exactas, en perfecto equilibrio estético, el insaciable apetito de ser mitológico que llena su bolsa cada viaje mortal. Pero es el mismo personaje al que la autora de estos versos hace reconocer al final su hastío, tal vez su desesperación y horror, al confesar &#8220;que yo llevo ahora mil muertos sobre mis espaldas y ya no deseo más&#8221;.</p>
<p>Un poema que, al más puro estilo de Carmen Garrido, mezcla el pasado con la actualidad; así, es capaz de plasmar en una misma idea los enfermos de gripe española y el Vaporub actual, la Vespa accidentada sobre la proa de la barca más antigua de la mitología, esclavos de Missouri y a la Monroe. Poesía culta y delicada, de buen gusto, directa, sin falacias ni medias tintas. Poesía de la buena.</p>
<p>Y como, una vez más, <a title="Pintura y poesía" href="http://juanjoescribano.es/2012/11/04/literatura-y-pintura-ut-pictura-poesis/" target="_blank">la pintura y la poesía viajan juntas de la mano</a>, lejos de la Estigia laguna, pues son las más inmortales de las creaciones, os dejo con la obra de Patinir: <a title="El paso de la laguna Estigia - Patinir" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_paso_de_la_laguna_Estigia" target="_blank">El paso de la laguna Estigia</a>. ¿Reconocéis a Caronte? ¿Seguirá deseando más muertos?</p>
<p><a href="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2013/02/El-paso-de-la-laguna-Estigia-Patinir.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-495" alt="El paso de la laguna Estigia - Patinir" src="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2013/02/El-paso-de-la-laguna-Estigia-Patinir-300x185.jpg" width="300" height="185" /></a></p>
<p>Reproduzco aquí el genial poema de Carmen Garrido (muchas gracias por permitirme adornar esta página con tus versos):</p>
<blockquote><p><strong>El Barquero</strong></p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas y sigo deseando más.</em></p>
<p>Este hombre, que rema,<br />
lleva mil muertos sobre las espaldas.<br />
Por eso le llaman <em>La Urraca</em>: los desea a todos.</p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y sigo deseando más.</em></p>
<p>A veces, los fallecidos (<em>mis futuros protegidos</em>)<br />
se matan con tanta destreza (<em>en medio de la noche</em>),<br />
que bien pudieran desayunarse<br />
el chorro inquieto de sus femorales,<br />
esos géiseres desatados y alocados<br />
que dibujan telas de araña <em>rojo Valentino</em><br />
sobre los altos techos de los dormitorios de <em>Hábitat</em>.<br />
Antes de que llegue la familia y las plañideras,<br />
yo les coloco el denario debajo de la lengua.<br />
Los glóbulos dan intensidad a la mirada de los cadáveres,<br />
también a las de esos secuestrados,<br />
que sueñan con desatarse<br />
antes de que la gran Colt 39 les haga un volcán,<br />
hueso frontal, esquirlado en medio.<br />
Cíclopes por disparo a bocajarro.<br />
Muertos de periódicos,<br />
refritas las anatomías unas con otras,<br />
entrelazadas, arrebujadas…<br />
Unos son palestinos;<br />
otros de la Jerusalén santa.<br />
Poseo esclavos de Mossouri;<br />
miembros de la casta bhangui<br />
(<em>india y con mal karma dicen los puros</em>);<br />
ojos sometidos de las mujeres del haik,<br />
sur de Argel, oasis de M&#8217;zab.<br />
Acarreo a Luther King, Cobain; el sexy de la Monroe;<br />
y el <em>No Me Quitte Pas</em>,<br />
himno retorcido una y otra vez por Bre,<br />
que me lo suplica… <em>Te amo, no me abandones</em>…<br />
Al fondo,<br />
se cantan <em>Las Habaneras de Cádiz</em> y <em>Je&#8217;taime… moi non plus</em>;<br />
compañeros de travesía Carlos Cano y Gainsbourg;<br />
tatarean los saxos de Coltrane y Davis.<br />
Pesadillescos miran los ojos negros de la Callas…</p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y sigo deseando más.</em></p>
<p>También aparece fugaz por la proa<br />
alguna niña de la curva, translúcida, ectoplasmática;<br />
bebés del limbo arrullados por viejas desdentadas,<br />
adictas al veneno, al luto y al moño blanco.<br />
Recojo madres con síndrome de Münchchausen,<br />
desquiciadas por el filicidio;<br />
viudas negras;<br />
cenizas polacas de Auschwitz,<br />
arrulladas por los esqueletos paternos,<br />
reencontrados en esta barcaza.<br />
También vino a mí Abraham,<br />
estremecido por la traición a Isaac;<br />
Cleopatra, penando sin rumbo;</p>
<p>Eloísa, liberada de Abelardo;<br />
los volanderos húmeros de Juana de Arco o Miguel Servet.<br />
Las estrictas pavesas de Calvino.<br />
Algunos suben, arañando la madera de la popa<br />
(<em>rezan el rosario, el Tasbith, el Talmud,</em><br />
<em> la azora para salvarse… Santos, brahmanes, morabitos</em>).<br />
A veces, mi blusa aparece manchada de<br />
restos de bubones, pestes antiguas de Edad Media,<br />
o quedan en ella trazos aristocráticos<br />
de la locura de Robespierre.<br />
Los ahorcados son pequeñas hormigas,<br />
que me llegan hasta la cremallera del pantalón<br />
y se cercenan la testa con ella.<br />
Les gusta esa sensación de volver a volver,<br />
trillados por una costura mal hecha.</p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y sigo deseando más.</em></p>
<p>Sobre las seis, justo en mitad del trayecto,<br />
los suicidas abandonan sus cruces, silicios y mortajas,<br />
en el quicio del camarote.<br />
<em>Hora de auto-merienda</em>.<br />
Se mezclan con el chocolate espeso:<br />
los ahogados bucean entre la nata.<br />
Los que padecieron cáncer de huesos,<br />
se entablillan las tibias con sirope de granos de Arábigo<br />
(<em>agonía más dulce que la anterior,</em><br />
<em> cuando los tubos eran trozos de pulpos gigantescos</em>).<br />
Los dueños de la gripe española<br />
se han hecho adictos al Vaporub de mi botiquín<br />
(<em>les suaviza la vida y les convierte el tórax en té de menta</em>).<br />
Los soldados de las dos guerras mundiales,<br />
de alguna del Magno y de dos napoleónicas,<br />
cuelgan en el perchero de entrada los miembros mutilados<br />
(<em>sus ojos saltados duermen en las viejas botas de Drake</em>).<br />
Todos andan con miedo a la luz:<br />
prefieren la incertidumbre de esta vida<br />
a las liturgias de la otra</p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y sigo deseando más</em>.</p>
<p>Cuando llega la noche,<br />
todos se reúnen al pie de sus camastros<br />
y dan gracias por el vaho que emerge de la laguna;<br />
sobre todo, los que vienen de las guerras de bóer y el Gulag,<br />
(<em>tatuados con la palabra &#8220;carámbano&#8221; en la espalda,</em><br />
<em> para no verla nunca más)</em>.<br />
Las doncellas tuberculosas,<br />
dueñas de románticos destinos,<br />
buscan sus armiños<br />
(<em>y cabecean sobre los poetas enamorados,</em><br />
<em> que sucumbieron a la llamada de los ríos</em>).<br />
Los acuchillados me piden<br />
que les guarde el jubón y la navaja;<br />
los accidentados que vigile su Vespa,<br />
(<em>sita en proa</em>)<br />
y los torturados en cárceles del quinto mundo<br />
que les cosa las heridas:<br />
(<em>abiertas, en carne viva, no les dejan dormir</em>).</p>
<p><em>Yo llevo mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y sigo deseando más</em>.</p>
<p>A medianoche, entran siempre trescientos náufragos,<br />
acomodándose en algún lugar de la madera húmeda:<br />
(<em>cualquier resquicio es bueno para el reposo</em><br />
<em> entre juncias o áloe vera, sin sedantes ni Lexatines</em>).<br />
Pero sus gritos se envuelven en pesadillas<br />
y las cabezas de Srebrenica ruedan entre mis piernas:<br />
(<em>soy el único hombre vivo</em><br />
<em> que siente el calor de lo inmortal</em>).<br />
Este barquero intenta dormir,<br />
agarrado al respaldar de la cama,<br />
o encogido en la bañera junto a Marat.<br />
Siempre ando ojo avizor,<br />
por si alguno de mis muertos<br />
quisiera abandonarme sin óbolo,<br />
o se atreviera a desertar o delinquir<br />
en esta muerte de la vida.</p>
<p><em>Que yo llevo ahora mil muertos sobre mis espaldas</em><br />
<em> y ya no deseo más.</em></p>
<p>A lo largo de la madrugada, la nave se desplaza,<br />
con suave murmullo,<br />
por la Estigia.<br />
Y yo, Caronte, entono suavemente <em>Las nanas de la cebolla</em>,<br />
una y otra vez,<br />
y avanzo contra corriente con mil muertos,<br />
futuros bañistas de las ardientes playas del Hades.</p></blockquote>
<p>El Barquero pertenece al poemario <a title="Garum" href="http://www.casadellibro.com/libro-garum-premio-nacional-de-poesia-fundacion-cultural-miguel-hernan-dez/9788492877324/1948739" target="_blank">Garum</a> (premio nacional de poesía Fundación Cultural Miguel Hernández), de Carmen Garrido, publicado por <a title="Devenir" href="http://www.devenir.es/" target="_blank">Devenir</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Poesía: Los pies en el suelo (y la cabeza en las nubes)</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jan 2013 22:06:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetAquí os dejo una poesía que he escrito hoy, mientras estudiaba literatura del siglo XV. El examen no sé si lo aprobaré&#8230; Los versos ya no tienen remedio. Los pies en el suelo y la cabeza en las nubes, soñar despierto, fingirme dormido mientras hablo contigo, olvidar un recuerdo que nunca he vivido. Los pies [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton476" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F01%2F22%2Fpoesia-los-pies-en-el-suelo-y-la-cabeza-en-las-nubes%2F&amp;text=Poes%C3%ADa%3A%20Los%20pies%20en%20el%20suelo%20%28y%20la%20cabeza%20en%20las%20nubes%29&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F01%2F22%2Fpoesia-los-pies-en-el-suelo-y-la-cabeza-en-las-nubes%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Aquí os dejo una poesía que he escrito hoy, mientras estudiaba literatura del siglo XV. El examen no sé si lo aprobaré&#8230; Los versos ya no tienen remedio.</p>
<blockquote><p>Los pies en el suelo<br />
y la cabeza en las nubes,<br />
soñar despierto,<br />
fingirme dormido<br />
mientras hablo contigo,<br />
olvidar un recuerdo<br />
que nunca he vivido.</p>
<p>Los pies en el suelo<br />
y la cabeza en las nubes,<br />
despertar de un sueño,<br />
dormirme fingiendo<br />
que te acuestas conmigo,<br />
recordarte el olvido<br />
que nunca has querido.</p>
<p>Los pies en el suelo<br />
y la cabeza en las nubes,<br />
desearlo todo<br />
y no tener nada,<br />
querer tanto tan poco,<br />
¡que es tan poco tanto!</p>
<p>Los pies en el suelo<br />
y la cabeza en las nubes,<br />
y vivir así, extraño,<br />
con la cabeza en el suelo,<br />
y volar así, alto,<br />
con los pies en las nubes.</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">Juanjo Escribano.<br />
Enero de 2013</p>
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		<title>Las leyes de la frontera</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Jan 2013 13:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[TweetEl verano de 1978 en Gerona cambiaría por completo la vida de Ignacio Cañas, un &#8220;niño bien&#8221;, hijo de inmigrantes o charnego, como más se les conoce, sobre entre los nacidos en Cataluña, que no está pasando por sus mejores momentos de la adolescencia. La máquina de Rocky, en los recreativos del barrio, preside el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton467" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F01%2F02%2Flas-leyes-de-la-frontera%2F&amp;text=Las%20leyes%20de%20la%20frontera&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2013%2F01%2F02%2Flas-leyes-de-la-frontera%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p><a href="http://juanjoescribano.es/2013/01/02/las-leyes-de-la-frontera/las_leyes_de_la_frontera/" rel="attachment wp-att-470"><img class="alignleft size-medium wp-image-470" alt="Las leyes de la frontera" src="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2013/01/las_leyes_de_la_frontera-175x300.jpg" width="175" height="300" /></a>El verano de 1978 en Gerona cambiaría por completo la vida de Ignacio Cañas, un &#8220;niño bien&#8221;, hijo de inmigrantes o charnego, como más se les conoce, sobre entre los nacidos en Cataluña, que no está pasando por sus mejores momentos de la adolescencia. La máquina de Rocky, en los recreativos del barrio, preside el primer encuentro que Cañas tiene con el Zarco y su banda; y por supuesto con Tere, de la que se enamora con la locura y la pasión encendida propias de la juventud. Poco después, Ignacio Cañas pasará a ser conocido como el Gafitas, apodo con el que le llamarán en la banda.</p>
<p>Aquel verano, Cañas, el Gafitas, vive los momentos más intensos de su vida: roba, coquetea con las drogas y casi se convierte en un habitual del barrio chino, lugar de encuentro de los quinquis de la época. Esos meses marcarán el resto de su vida. Los hechos que ocurrieron entre junio y septiembre le acompañarán para siempre, y los revivirá con fuerza cuando, años después, un escritor decide contar la vida de Zarco, al que tratará de conocer a través de los ojos de Cañas, o mejor aún, del Gafitas.</p>
<p><strong>Javier Cercas</strong> rompe con esta obra los esquemas clásicos de la novela; emplea un estilo ágil y rápido; hace hablar a los protagonistas de la historia en primera persona, a través del diálogo que mantienen con el escritor que pretende escribir sobre el quinqui más famoso de la época, el Zarco. Una novela que rebosa modernidad, y no solo por la actualidad de la trama (treinta años no son nada), sino por la estructura, el armazón sobre el que está construida: Cercas hace hablar a los protagonistas hoy, recordando una historia que vivieron hace décadas.</p>
<p><strong>Las leyes de la frontera</strong> es una obra que se devora, que se lee con ansia, que transcurre ligera entre acontecimientos duros, sin lagrimeos innecesarios, sin excesos, en su justa medida. Una gran novela, en fin. No nos sorprende la calidad de esta obra: cualquier lector que haya tenido la suerte de sumergirse en la obra literaria de Cercas, sabrá que estamos ante uno de los grandes de las letras contemporáneas.</p>
<p>Título de la obra: <a title="Las leyes de la frontera" href="http://www.megustaleer.com/ficha/GM26883/las-leyes-de-la-frontera" target="_blank">Las leyes de la frontera</a>.<br />
Autor: Javier Cercas<br />
Editorial: Mondadori.<br />
Año de publicación: 2012</p>
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		<title>Cuento de Navidad: Un gran regalo</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Dec 2012 13:38:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento de Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>

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		<description><![CDATA[TweetEl ligero traqueteo del vagón mecía con suavidad la bolsa que se balanceaba formando pequeños círculos imaginarios en el aire. El hombre la sujetaba por las asas y apoyaba sus brazos sobre las rodillas, de modo que la bolsa caía entre sus piernas como un péndulo. A veces el rítmico vaivén rompía su monotonía y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton460" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F12%2F19%2Fcuento-de-navidad-un-gran-regalo%2F&amp;text=Cuento%20de%20Navidad%3A%20Un%20gran%20regalo&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F12%2F19%2Fcuento-de-navidad-un-gran-regalo%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>El ligero traqueteo del vagón mecía con suavidad la bolsa que se balanceaba formando pequeños círculos imaginarios en el aire. El hombre la sujetaba por las asas y apoyaba sus brazos sobre las rodillas, de modo que la bolsa caía entre sus piernas como un péndulo. A veces el rítmico vaivén rompía su monotonía y el plástico le rozaba en la bota. Si el viaje le resultaba muy aburrido, contaba el número de veces que la bolsa tocaba con su pierna, o el número de oscilaciones periódicas que hacía, y jugaba a calcular frecuencias, ondas y modelos matemáticos que olvidaba en cuanto la grabación le recordaba que tenía que bajar del metro.</p>
<p>Aquel día, sin embargo, el viaje no le estaba resultando aburrido, más bien al contrario, hubiera deseado que no terminara jamás, que aquella pareja que se había sentado justo frente a él no hubiera parado nunca de hablar.</p>
<p>- Va, venga -decía ella-, dímelo de una vez&#8230;<br />
- Que no quiero nada, de verdad -respondía el chico mirándola a los ojos.</p>
<p>Era una pareja joven, no superarían los treinta años ninguno de los dos, y el viejo profesor de matemáticas les lanzaba fugaces miradas tratando de hacerse una imagen de los dos muchachos, de sus vidas, de sus preocupaciones.</p>
<p>- No, en serio -continuaba ella-, algo querrás. Tendrás que pedirle algo a los Reyes Magos, digo yo.<br />
- Que no&#8230; Que no quiero nada&#8230;<br />
- Pues te traerán carbón.<br />
- Si es lo que merezco&#8230; -el chico respondía burlón, buscando con descaro los mimos de su novia.<br />
- Pues a lo mejor sí -contestó ella en tono falsamente ofendido.<br />
- Bueno, vale. Pediré algo.<br />
- ¿El qué?<br />
- Un bolígrafo &#8220;bic&#8221;.<br />
- Anda ya -la muchacha hizo un gesto con la mano, como si quisiera quitarse de encima aquella loca idea de su novio.<br />
- No, mejor -continuó él con una sonrisa en la cara- un lápiz. Uno de esos amarillos y negros. Quiero un lápiz.<br />
- Paso de ti&#8230; No se puede hablar en serio contigo&#8230;<br />
- No te enfades, que es broma.<br />
- Pues a lo mejor te traen un lápiz, hombre, y te quedas con cara de tonto. ¿Tú crees que eso es un regalo?</p>
<p>A la cabeza del viejo maestro volaron los recuerdos de una infancia que había ocurrido hacía muchos años, demasiados, solía meditar a veces. Cerró los ojos y visualizó la escena: toda la familia sentada en la cocina de un viejo caserón, alrededor del hogar, donde el fuego calentaba los cuerpos e iluminaba la estancia con una luz mortecina que dibujaba extrañas sombras sobre las gruesas paredes abultadas. El viejo era entonces un crío de apenas seis años, y sujetaba en sus manos las ceras que le habían regalado aquella Navidad, sin duda por portarse tan bien durante todo el año. Había pasado todo el día dibujando con ellas sobre el cuadernillo de papel áspero, también regalado aquel mismo día. Mañana en la escuela seré la envidia de todos, resonaba la voz de aquel niño en su propia mente ya adulta y cansada.</p>
<p>El viejo abrió los ojos, y observó que frente a él ya no estaba la pareja. La grabación anunciaba su parada. Desvió la vista al interior de la bolsa de plástico y se fijó en los regalos que acababa de comprar para sus nietos. Aunque sabía lo que había, durante un instante esperó ver unas viejas ceras de color, junto a un cuadernillo de papel viejo y áspero. Aquel, pensó mientras abandonaba el vagón, sí hubiera sido un regalo. Un gran regalo.</p>
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		<title>Resultado Concurso 2012</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 08:15:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Concurso]]></category>

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		<description><![CDATA[TweetAyer finalizó el plazo para enviar las respuestas del Concurso 2012 juanjoescribano.es. Han participado 7 personas en el concurso y todos han acertado las respuestas. Vamos con ellas. a) Cómo se llamaba la moza labradora, de muy buen parecer y de la que anduvo don Quijote enamorado, que nuestro querido personaje convirtió en la señora [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton452" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F12%2F10%2Fresultado-concurso-2012%2F&amp;text=Resultado%20Concurso%202012&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F12%2F10%2Fresultado-concurso-2012%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Ayer finalizó el plazo para enviar las respuestas del<a title="Concurso 2012" href="http://juanjoescribano.es/2012/11/22/concurso-2012/" target="_blank"> Concurso 2012 juanjoescribano.es</a>. Han participado 7 personas en el concurso y todos han acertado las respuestas. Vamos con ellas.</p>
<p>a) Cómo se llamaba la moza labradora, de muy buen parecer y de la que anduvo don Quijote enamorado, que nuestro querido personaje convirtió en la señora de sus pensamientos, y a la que nombró como Dulcinea del Toboso.</p>
<p>Respuesta: Nuestra querida moza se llama <strong>Aldonza Lorenzo</strong>. Hay mucha gente que se ha sorprendido de que Dulcinea no fuera su nombre real dentro de la ficción. Aquí es donde reside uno de los aspectos fundamentales de la obra, la modernidad de la genial novela de Cervantes: la ficción dentro de la ficción. Aquí os dejo el extracto donde podemos leer el nombre de la muchacha.</p>
<blockquote><p>Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla «Dulcinea del Toboso» porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto.</p></blockquote>
<p>b) A quién llora Miguel Hernández con estos versos:</p>
<blockquote><p>No perdono a la muerte enamorada,<br />
no perdono a la vida desatenta,<br />
no perdono a la tierra ni a la nada.</p></blockquote>
<p>Respuesta: Pertenecen a la elegía que Miguel Hernández escribe a la muerte de su querido amigo <strong>Ramón Sijé</strong>, uno de los poemas más conocidos y emotivos de nuestro queridísimo autor.</p>
<p>c) En qué obra de Calderón de la Barca el personaje de Segismundo recita estos conocidos versos:</p>
<blockquote><p>¿Qué es la vida? Un frenesí.<br />
¿Qué es la vida? Una ilusión,<br />
una sombra, una ficción,<br />
y el mayor bien es pequeño;<br />
que toda la vida es sueño,<br />
y los sueños, sueños son.</p></blockquote>
<p>Respuesta: Se trata de una de las obras de teatro más conocidas de Calderón: <strong>La vida es sueño</strong>. Estos versos aparecen en el famoso soliloquio de Seguismundo con el que se da final al segundo acto de la obra. Dan pie, como os podéis imaginar, a la eterna reflexión filosófica acerca de quiénes somos en realidad. ¿Somos, tal vez, el sueño de un dios? ¿Quizá sólo soñamos que somos? ¿Es real lo que vemos, lo que apreciamos, o es todo producto de nuestra imaginación imperfecta?</p>
<p>Aquí os dejo la lista de los participantes en el sorteo:</p>
<p>M. José G.<br />
Serafín G.<br />
Miguel G.<br />
Marimar C.<br />
Antonio P.<br />
César C.<br />
Lucía F.</p>
<p>Y el sorteo (todo legal):<br />
<a title="Sorteo juanjoescribano.es" href="http://www.youtube.com/watch?v=pkTnShC7iyE" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=pkTnShC7iyE</a></p>
<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/pkTnShC7iyE" frameborder="0" width="560" height="315"></iframe></p>
<p>Así que, ¡enhorabuena a Antonio y a Marimar! Me pondré en contacto con vosotros para daros el premio. Y muchas gracias a todos por participar.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Concurso 2012</title>
		<link>http://juanjoescribano.es/2012/11/22/concurso-2012/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Nov 2012 18:33:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[batiburrillo]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetQueda algo más de un mes para la Navidad y el año va llegando a su final. Quiero agradecer a todos mis lectores el cariño que me habéis dado y que he podido sentir durante este 2012 que se apaga poco a poco. Quiero también daros las gracias por vuestros votos en el I Concurso [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton385" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F22%2Fconcurso-2012%2F&amp;text=Concurso%202012&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F22%2Fconcurso-2012%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Queda algo más de un mes para la Navidad y el año va llegando a su final. Quiero agradecer a todos mis lectores el cariño que me habéis dado y que he podido sentir durante este 2012 que se apaga poco a poco. Quiero también daros las gracias por vuestros votos en el <a title="I Concurso de Blogs" href="http://www.concursoblog.es/" target="_blank">I Concurso de Blogs</a> que acabó ayer. El blog ganador en la categoría de blog personal de difusión de la cultura fue <a title="Viajes con mi perro" href="http://viajesconmiperro.blogspot.com.es/" target="_blank">Viajes con mi perro</a>. ¡Enhorabuena! No pude ganar, pero seguiré intentándolo.</p>
<p>Siguiendo una de las ideas de esta bitácora que escribo, y con la intención de poder devolver al menos una parte del cariño recibido este año, he decido organizar un pequeño sorteo-concurso en el que os invito a participar. Aquí os dejo las normas:</p>
<ol>
<li>Podrán participar todas las personas que lo deseen (fácil, ¿verdad?).</li>
<li>Habrá dos ganadores. Cada ganador recibirá:
<ul>
<li>Un ejemplar firmado de <a title="Las aventuras del inspector Villaociosa" href="http://juanjoescribano.es/las-aventuras-del-inspector-villaociosa/" target="_blank">Las aventuras del inspector Villaociosa</a>.</li>
<li>Un ejemplar firmado de <a title="Días" href="http://juanjoescribano.es/dias/" target="_blank">Días</a>.</li>
<li>Una<a title="Spotify" href="https://www.spotify.com/es/get-spotify/e-card/" target="_blank"> tarjeta electrónica Spotify Premium de 1 mes</a>.</li>
</ul>
</li>
<li>Para ganar el concurso, será necesario contestar bien a las tres preguntas que aparecen más abajo. Enviad las respuestas a mi dirección de correo (la podéis ver siguiendo <a title="Contacto" href="http://juanjoescribano.es/contacto/" target="_blank">este enlace</a>). Los dos premios se sortearán entre todos los acertantes de las tres preguntas. El sorteo lo realizaré utilizando la página web <a title="Random" href="http://www.random.org/" target="_blank">www.random.org</a> y lo publicaré para que todos podáis ver el resultado.</li>
<li>El último día para participar en el concurso será el domingo 9 de diciembre. El 12 de diciembre publicaré los resultados del concurso.</li>
</ol>
<p>Preguntas del concurso:</p>
<p>a) Cómo se llamaba la moza labradora, de muy buen parecer y de la que anduvo don Quijote enamorado, que nuestro querido personaje convirtió en la señora de sus pensamientos, y a la que nombró como Dulcinea del Toboso.</p>
<p>b) A quién llora Miguel Hernández con estos versos:</p>
<blockquote><p>No perdono a la muerte enamorada,<br />
no perdono a la vida desatenta,<br />
no perdono a la tierra ni a la nada.</p></blockquote>
<p>c) En qué obra de Calderón de la Barca el personaje de Segismundo recita estos conocidos versos:</p>
<blockquote><p>¿Qué es la vida? Un frenesí.<br />
¿Qué es la vida? Una ilusión,<br />
una sombra, una ficción,<br />
y el mayor bien es pequeño;<br />
que toda la vida es sueño,<br />
y los sueños, sueños son.</p></blockquote>
<p>No os lo pongo complicado, ¿verdad? Animaos todos a participar. Si sabéis las respuestas, ya tardáis en participar. Si no las sabéis, no os costará mucho averiguarlas (lo prometo).</p>
<p>¡Mucha suerte!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Insomnio (Dámaso Alonso)</title>
		<link>http://juanjoescribano.es/2012/11/14/insomnio-damaso-alonso/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 15:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetEl censo en Madrid (capital) en 1940 superó, por primera vez en la historia, el millón de personas. En concreto, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 1940 se contaban 1.088.647 habitantes (cadáveres diría Dámaso). Dámaso escribe su Insomnio con 45 años, en 1943, pocos años después del final de la Guerra Civil [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton376" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F14%2Finsomnio-damaso-alonso%2F&amp;text=Insomnio%20%28D%C3%A1maso%20Alonso%29&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F14%2Finsomnio-damaso-alonso%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>El censo en Madrid (capital) en 1940 superó, por primera vez en la historia, el millón de personas. En concreto, según los <a title="INE 1940 Madrid" href="http://www.ine.es/inebaseweb/pdfDispacher.do?td=119515&amp;ext=.pdf" target="_blank">datos del Instituto Nacional de Estadística</a>, en 1940 se contaban 1.088.647 habitantes (cadáveres diría Dámaso). Dámaso escribe su Insomnio con 45 años, en 1943, pocos años después del final de la Guerra Civil en España y en mitad del conflicto internacional más terrible de la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial. En esa situación, el ambiente que se respira en España es de pesimismo y tristeza, sentimiento que se refleja en gran medida en este precioso poema.</p>
<p>Los versos hablan solos, y el lector se dará cuenta con facilidad de la angustia en la que el autor vive esos días, de la sensación de derrota y de la agonía de verse inmerso en una urbe que crece sin límites, en la que el individuo cada vez se siente más solo, más lejos de los demás. La soledad crece a la vez que lo hace el número de habitantes. La angustia por el millón de cadáveres que habitan Madrid se extiende al resto del planeta, que se destruye en una guerra sangrienta e inhumana.</p>
<p>Es, como menciono, bajo esas circunstancias bajo las  que el poeta escribe estos versos:</p>
<blockquote><p><strong>Insomnio</strong></p>
<p><em>Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).</em><br />
<em>A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,</em><br />
<em>y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.</em><br />
<em>Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.</em><br />
<em>Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,</em><br />
<em>por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,</em><br />
<em>por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.</em><br />
<em>Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?</em><br />
<em>¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?</em></p></blockquote>
<p>La agonía se deja ver desde el primer verso hasta el último. Es interesante ver cómo es el propio autor el que se descubre insomne en esa noche terrible de Madrid (noche real que posiblemente se extienda más allá del amanecer), en la que pasa &#8220;largas horas&#8221; escuchando el ladrido lejano de los perros que rompen el angustioso silencio, mientras los tibios rayos de la luna (una  gran vaca amarilla en el cielo) a duras penas iluminan una estancia en tinieblas. Su alma se pudre, se pudre por la derrota, por el pesimismo, por la soledad absoluta. Y en este panorama, Dámaso recurre a Dios, y lo hace como muchos otros poetas de todos los tiempos; se enfrenta a él y se cuestiona, le pregunta, por la razón que motiva el abandono en el que parece haber dejado al hombre. La dureza de las dos preguntas directas nos dejan adivinar el sentimiento del poeta, el enfado y rabia que siente al ver desmoronarse una sociedad en la que alguna vez puso su confianza.</p>
<p>El poema es, sin duda, reflejo de una de las épocas más duras de la historia española y mundial. Una joya literaria con valor histórico. Una delicia poética que todo el mundo debería leer, tal vez porque ahora son más de cuatro millones los cadáveres que se pudren en Madrid, y más de siete mil millones en todo el mundo.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Literatura y pintura (ut pictura poesis)</title>
		<link>http://juanjoescribano.es/2012/11/04/literatura-y-pintura-ut-pictura-poesis/</link>
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		<pubDate>Sun, 04 Nov 2012 10:41:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetLa relación entre la literatura y la pintura ha sido siempre estrecha, tal vez porque no pueda ser de otro modo. El tópico horaciano ut pictura poesis (la poesía como la pintura) ha sido fuente de muchas teorías literarias y de multitud de textos escritos. La famosa expresión la poesía es pintura que habla, y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton367" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F04%2Fliteratura-y-pintura-ut-pictura-poesis%2F&amp;text=Literatura%20y%20pintura%20%28ut%20pictura%20poesis%29&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F11%2F04%2Fliteratura-y-pintura-ut-pictura-poesis%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>La relación entre la literatura y la pintura ha sido siempre estrecha, tal vez porque no pueda ser de otro modo. El tópico horaciano <em>ut pictura poesis</em> (la poesía como la pintura) ha sido fuente de muchas teorías literarias y de multitud de textos escritos. La famosa expresión <em>la poesía es pintura que habla, y la pintura poesía muda</em>, recoge también ese mismo tópico. Pero, ¿qué significa todo esto?</p>
<p>De nuevo, no pretendo hacer un análisis exhaustivo del significado de la frase sino explicar, esta vez de un modo práctico, cómo la literatura y la pintura se sirven cada una de sus armas para contar historias. Para empezar, vamos a centrarnos en la literatura. Os propongo leer este pequeño relato mío, que he escrito para la ocasión:</p>
<blockquote><p>El soldado Francisco de Pimentel descansa sobre el suelo medio embarrado, fuera de los muros de la ciudad, mientras a duras penas se esfuerza por distinguir la figura del general Spínola entre la multitud de armas, hombres y caballos. Esa no es su guerra, la suya, la de verdad, terminó cinco días antes, cuando los malditos holandeses, duros como piedras, levantaron las banderas en señal de rendición. Y sin embargo, después de todo el esfuerzo, de muchos hombres muertos, demasiada tierra teñida de sangre, heces y sudor, aquella parece ser la imagen más importante de la batalla: Nassau entregando la dichosa llave de la ciudad al genovés.</p>
<p>Pimentel pasea la vista por el campo de batalla, ahora convertido en hospital improvisado. Observa impasible la multitud de cuerpos mutilados, algunos ya sin vida, otros con las fuerzas justas para aguantar un día más. Todos esos valientes, recuerda, han luchado como jabatos para doblegar al enemigo, que se parapetó tras los muros de la ciudad. El asedio había durado mucho, demasiado. Habían estado casi un año apostados alrededor de Breda, y durante todo ese tiempo habían recibido las caricias amistosas del enemigo, habían defecado en los mismos agujeros en los que dormían y comían, y habían cargado en infinidad de ocasiones contra hombres bien parapetados, a los que lo único que parecía preocuparles era no llevarse a un par de españoles por delante antes de estirar la pata.</p>
<p>El soldado vuelve la vista hacia el tumulto de gente donde los oficiales de ambos bandos charlan como amigos, como si no se hubieran devanado los sesos para acabar el uno con el otro. Pimentel vuelve a bajar la vista, cansado del espectáculo de marras, y observa su bota, aún manchada de una mezcla de sangre española y holandesa. Escupe y frota de nuevo. Lleva haciéndolo cinco días seguidos, pero la sangre, que tan fácil sale del cuerpo, se quita difícil de la bota. Sabe que parte de esa sangre es de Quiñones, su antiguo camarada, que murió en los últimos días del asedio, en una de las últimas cargas. Iban los dos mano a mano, como siempre. Sabían que juntos lo tenían más fácil para sobrevivir. Pero los holandeses también se sabían la lección. Lo que más le molestó a Pimentel era saber que el enemigo que se llevó por delante a Quiñones lo hizo por la espalda, como un perro, clavándole la daga en el cuello y retorciéndola para hacer más estragos. De poco importó que él mismo atravesara el cuerpo del holandés de parte a parte con su filo. Cayeron los dos al suelo al mismo tiempo, muertos. Así era aquella mierda.</p>
<p>De nuevo el soldado levanta la vista y, ahora sí, le parece ver que Nassau le entrega la llave de la ciudad a Spínola, pero a Francisco de Pimentel le importa un bledo.</p></blockquote>
<p>En pocas líneas voy a explicar qué ha pasado aquí. En mi texto estoy contando dos historias distintas: el momento en el que Velázquez se inspiró para pintar <strong>La rendición de Breda</strong>, en el que Nassau entrega la llave de la ciudad al general Spínola, contado por un soldado, Francisco de Pimentel, que lo observa todo desde lejos; la segunda historia que cuento es la que recuerda el propio soldado sobre la batalla, el asedio y la muerte de sus compañeros, en especial de su amigo Quiñones.</p>
<p>Si os fijáis bien, los dos planos de la historia quedan bien definidos, efecto que consigo jugando con los tiempos verbales. El presente marca siempre el plano actual, en el que se relata la entrega de llaves (rendición formal de la ciudad), mientras que empleando los tiempos verbales en pasado relato la historia del soldado en la batalla. Es decir, tenemos dos planos en el texto:</p>
<p>Presente -&gt; Entrega de las llaves de la ciudad<br />
Pasado -&gt; Descripción de la batalla</p>
<p>Una técnica similar ocurre en la pintura.</p>
<p>Pongamos como ejemplo el mismo cuadro al que me refiero, La rendición de Breda, del gran Velázquez. Dos planos bien diferenciados componen la imagen: en primer plano vemos la entrega de la llave de la ciudad que Nassau hace al general Spínola. En segundo plano, de fondo, vemos arder todavía los fuegos de la batalla. En realidad son dos acciones que no transcurren a la vez. Primero hay una batalla dura, sangrienta, y después un acto de rendición. Aquí, Velázquez juega con los planos (fondo y frente) para contar una historia, los emplea como línea cronológica. Hay dos tiempos en el lienzo, como hay dos tiempos en mi relato.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2012/11/La-rendición-de-Breda1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-371" title="La rendición de Breda" src="http://juanjoescribano.es/wp-content/uploads/2012/11/La-rendición-de-Breda1-300x249.jpg" alt="La rendición de Breda" width="300" height="249" /></a></p>
<p>Así, podríamos establecer una relación entre mi texto y la obra de Velázquez:</p>
<p>Batalla -&gt; Texto en pasado -&gt; Plano del fondo<br />
Rendición -&gt; Texto en presente -&gt; Primer plano</p>
<p>Tal vez Horacio tenía razón: <em>ut pictura poesis</em>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Desmayarse, atreverse, estar furioso&#8230; El amor en Lope</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Oct 2012 10:41:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>juanjo escribano</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[TweetHace tiempo hablamos aquí de un soneto amoroso del genial Quevedo, que empezaba con un verso que decía “Osar, temer, amar y aborrecerse”. Aquellos catorce versos del poeta nos guiaban a través de una descripción excepcional del Amor, como sentimiento que trastorna nuestros sentidos y nos empuja hasta el abismo de la desesperación y la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton362" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F10%2F28%2Fdesmayarse-atreverse-estar-furioso-el-amor-en-lope%2F&amp;text=Desmayarse%2C%20atreverse%2C%20estar%20furioso%26%238230%3B%20El%20amor%20en%20Lope&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fjuanjoescribano.es%2F2012%2F10%2F28%2Fdesmayarse-atreverse-estar-furioso-el-amor-en-lope%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://juanjoescribano.es/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div><p>Hace tiempo hablamos aquí de un <a title="Soneto Quevedo" href="http://juanjoescribano.es/2012/09/23/osar-temer-amar-y-aborrecerse-amor-y-decepcion-en-quevedo/" target="_blank">soneto amoroso del genial Quevedo</a>, que empezaba con un verso que decía “Osar, temer, amar y aborrecerse”. Aquellos catorce versos del poeta nos guiaban a través de una descripción excepcional del Amor, como sentimiento que trastorna nuestros sentidos y nos empuja hasta el abismo de la desesperación y la locura. Dejaban aquellas rimas un cierto regusto amargo, algo propio del barroco español (la desilusión y el desengaño son la clave de la época) y muy al estilo del autor.</p>
<p>Ahora, a modo de comparación, quiero mostrar otro soneto amoroso, esta vez de Lope, uno de los autores más prolíficos de la literatura española. Sin duda notaréis cierta similitud en las formas, aunque el tono general del poema es mucho más alegre que el de Quevedo. Os dejo con el soneto:</p>
<blockquote><p><em>Desmayarse, atreverse, estar furioso,</em><br />
<em> áspero, tierno, liberal, esquivo,</em><br />
<em> alentado, mortal, difunto, vivo,</em><br />
<em> leal, traidor, cobarde y animoso;</em></p>
<p><em>no hallar fuera del bien centro y reposo,</em><br />
<em> mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,</em><br />
<em> enojado, valiente, fugitivo,</em><br />
<em> satisfecho, ofendido, receloso;</em></p>
<p><em>huir el rostro al claro desengaño,</em><br />
<em> beber veneno por licor suave,</em><br />
<em> olvidar el provecho, amar el daño;</em></p>
<p><em>creer que un cielo en un infierno cabe,</em><br />
<em> dar la vida y el alma a un desengaño;</em><br />
<em> esto es amor, quien lo probó lo sabe.</em></p></blockquote>
<p>Como podemos apreciar, Lope trata también de hacer una descripción de los efectos del Amor y recurre a una enumeración repleta de adjetivos, un torrente descriptivo que concentra, de modo muy efectivo, lo que el sentimiento amoroso provoca en el hombre. La antítesis, el contraste de significados en la enumeración, nos evoca el estado de turbación, cierta locura tal vez, que supone el enamoramiento. Es áspero y tierno a la vez, es humilde pero altivo, produce el amor alegría y tristeza, muerte y vida a la vez.</p>
<p>La aparición continua del infinitivo (desmayar, atrever, beber, mostrar, olvidar) nos recuerda al soneto de Quevedo. Eso es amor, nos dice Lope, un conjunto de acciones que no fueron, ni siguen siendo, ni serán; son. Acciones atemporales, porque el Amor siempre es.</p>
<p>Ya sabéis que no es objetivo de estos pequeños artículos profundizar demasiado ni aburrir al personal con largas parrafadas, sino invitar a recorrer nuestra literatura, pasada y presente, dar a conocer los aspectos más relevantes del arte poético y despertar el gusanillo al lector. Bajo esas premisas, dejaré que vosotros mismos seáis los que os deleitéis con el soneto, lo disfrutéis, lo saboreéis y lo degustéis como merece. Solo (sin acento ortográfico desde la modificación propuesta por la RAE) quiero añadir que, si bien el soneto de Lope está lejos de alcanzar el optimismo desmesurado que se podía apreciar en los renacentistas, no es tan oscuro como el de Francisco de Quevedo. Eso sí, Lope no esconde la idea general de la época, el desengaño, tanto que hasta lo dice sin tapujos: “dar la vida y el alma a un desengaño”. ¡Ay!, el amor, el amor&#8230;</p>
]]></content:encoded>
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