Juanjo Escribano

literatura, Poesía

A galopar, Rafael Alberti

Una de las armas que el pueblo siempre esgrimió contra las injusticias de las clases dominantes ha sido (es) la literatura y especialmente la poesía. Existen registros escritos antiguos, de la edad media, en los que podemos encontrar una gran cantidad de poemas (especialmente romances y canciones) con una fuerte carga crítica contra los poderes establecidos: la iglesia y el estado. Muchos de ellos están dotados de una ironía excepcional y muestran un ingenio especial, promovido por la completa falta de libertad a la hora de expresar opiniones contrarias a los prebostes de turno. Era necesario velar a medias ciertas ideas, y dejarlas entrever con esa manera ágil y graciosa de la que eran capaces aquellos primeros poetas del español.

Han pasado muchos siglos desde que aquellos poemas primerizos en español fueran escritos y leídos, pero la poesía sigue siendo una de las armas que tenemos. A veces son creaciones pensadas para herir, otras veces, como el caso de esta genial creación de Alberti, son más una declaración de intenciones, una forma de elevar el ánimo y el espíritu de lucha popular.

Este Galope de Rafael Alberti ha sido, y aún continúa siendo, una de las piezas más empleadas, más leídas y recitadas por las clases trabajadoras, antiguo proletariado, en sus movimientos de lucha. Hoy, por desgracia, vuelven a resonar por las calles estos versos del incombustible artista, en una clara invitación a no desfallecer, a seguir adelante, a luchar y a defender lo que tanto costó ganar.

¿Qué hay que perder, si ya no tienes nada? Así, Alberti nos arranca de cuajo el miedo, nos sitúa al lado de la misma muerte, junto a la que viajamos en esta lucha sin tregua: “que es nadie la muerte si va en tu montura”. Qué bien describe de un plumazo las tierras desiertas de la meseta, “las grandes, las solas, desiertas llanuras”. Fijaos también en la fuerza del poema a lo que ayuda la repetición de la “r” (que no es casual), fuerza que, en cierto modo, provoca el constante galopar del caballo, animal duro y bravo, y el corazón latiendo al que alude en uno de los versos.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Invita Alberti a no desfallecer. Os dejo con el poema, para que lo disfrutéis. Poco más puedo decir. ¡A galopar!

A galopar (Rafael Alberti)

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Paco Ibáñez ha cantado en infinidad de ocasiones los versos del poeta. Aquí lo podéis ver recitando:

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